Para cumplir lo prometido en anterior entrada, hoy con motivo de mostraros una secuencia entera de la pelea de dos
machos, os descubriré como y donde hago fotos de Avutarda.
Mis primeras intentonas de acercamiento las hice,
después de ilustrarme sobre su distribución y hábitos, en la reserva de
Villafáfila, en Zamora.
Me acercaba cada año empezado ya abril ,
durante tres años, y plantaba mi hide con permiso o sin permiso que ya no me
acuerdo, en el mismo lugar cerca de unas retamas que era lo único que podía
camuflarlo en esa inmensa estepa cerealista. Las esperas no bajaban de siete
horas en el hide.
Me alojaba en Villalpando y a las seis o
cinco de la mañana me aventuraba hacia mi escondite. Tengo fotografías de dicha
época, pero nunca conseguí que se acercaran más de cien metros con lo que
cuanto más desesperaba, más crecía el ansia de obtener una buena
toma.
También probé cerca de Madrid por la zona
de Cobeña, y otro tanto de lo mismo. Fotos muy lejanas.
En estos años aprendí lo realmente esquivo
y precavido que era dicha especie. Salvo a los tractores no permitía que se le
acercara nada ni nadie. Para ser un animal que se había dejado de cazar
hace décadas su instinto se mostraba como si esto no hubiera
sucedido.
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| Mi primera rueda. |
Un buen día llegaron a mis oídos las buenas practicas que hacia una asociación en extremadura en concreto en la zona de La Serena. Se trataba de la asociación ANSER, asociación naturalista de amigos de la serena.
Dicha asociación gestionaba para la
observación, fotografía y estudio de la especie, una serie de
hides situados en un lek y que eran permanentes, con lo que las especies que allí se
encontraban estaban familiarizadas con su presencia.
Pues nada, allí que fui. Mi primer encuentro,fue
con la persona que gestionaba los hides relativos a las avutardas y de otras
especies. Se trataba de Manuel Calderón que además de dirigir la asociación era
naturalista, fotógrafo de naturaleza, y una excelente
persona.
El encuentro era en un hotel de la zona que por
acuerdo con la asociación nos dejaba a
los fotógrafos que allí acudíamos un precio especial.
En el restaurante del hotel a la hora de la cena el único que no iba de
camuflaje era el camarero! había un montón de fotógrafos.
De ellos había asiduos de todos los años y nuevos como yo que
iban a probar suerte.
Manuel Calderón se iba pasando por todas las mesas y
nos iba comentando el comportamiento a observar dentro del hide; en cual nos íbamos
a quedar; hora de entrada y salida; y quedábamos ya con él para el día
siguiente.
Al día siguiente conseguí el mayor acercamiento que nunca había tenido, e hice mi primera foto de una rueda de avutarda, que aunque no fuera una maravilla es todavía una de las fotos que más ilusión me ha hecho.
Al día siguiente conseguí el mayor acercamiento que nunca había tenido, e hice mi primera foto de una rueda de avutarda, que aunque no fuera una maravilla es todavía una de las fotos que más ilusión me ha hecho.
Al tercer año que iba, ya soy un asiduo, pude contemplar un pelea de machos un poco en la lejanía. Disfrute viendo, fotografiando, y admirando este comportamiento tan intimo, que quizás no vuelva nunca a ver.... o si.
Me llamo la atención el ritual de la pelea que todavía no entiendo del todo.
A continuación os muestro la escena completa que se desarrolla en aproximadamente siete minutos. La cual la interpreto como creo, sin más. Y no se si acertadamente o no.
Podía observar desde el hide tres machos que campeaban tranquilamente. De repente uno de ellos empieza a subir hacia otro y este viendo venir al otro, se agacha plantandole cara con el plumaje contorsionado y mostrando el blanco.
El otro macho que estaba distante acude corriendo al sitio y toma parte por uno de ellos. Siempre mientras duró la pelea plantaba cara al otro en forma ritual pero en ningún momento se peleó. Eso si el muy... animaba al otro para que peleara.
En la foto podéis ver ya a los dos bandos de la contienda. Por un lado tenemos a la avutarda que tiene sangre en el pecho y que es más grande, y al otro las otras dos de las que sólo una pelea.
Ya se distinguen los dos contendientes. En un primer momento mantienen la mirada y asi permanecen un os segundos, más tarde uno de ellos empieza a bufar o gruñir?, no se que expresión seria la correcta.
Acto seguido uno de ellos el más alto y con el pecho ensangrentado se abalanza sobre el otro empezando el ritual de la pelea. En este comienzo se aprecia en las siguientes escenas que uno y otro intentan agarrar el pico del contrario como algo provechoso para la siguiente fase de la pelea.
Se puede apreciar como el macho con el pecho ensangrentado coge al otro por el pico, dando paso a la siguiente fase de la pelea.
Una vez con el pico fuertemente asido por el otro pico empiezan a empujarse fuertemente con el pecho, como si de una melé se tratara. Van de un lado a otro dando vaivenes y círculos, En este caso parece que las fuerzas están equilibradas.
Podéis observar hasta donde ha llevado la cabeza del contrario empujando. La tiene completamente plegada sobre su propio lomo.
En las siguientes fotografías podéis observar que sin soltar el pico de la contraria parecen descansar dejando de empujarse
Lo cual dura poco porque empieza de nuevo "la melé".
Hasta que de repente una de ellas cede y se cae, se hunde "la melé". Dando lugar a que la otra se gire de golpe como batiendo las alas en signo de victoria.
Llegan unos segundos de tranquilidad donde se miran en la distancia.
La que se había hundido era la del pecho con sangre, en teoría la que tenia agarrada a la otra por el pico, la que debería tener mejor posición.
Dura poco este descanso pues nuestra ensangrentada amiga se vuelve a abalanzar sobre la otra cogiéndola otra vez por el pico.
Y de nuevo "las melés".
Hasta que supongo que cansadas se sueltan y toman distancia la una de la otra.
Hasta que la solitaria avutarda se da la vuelta y se aleja altivamente.

Pues eso ha sido todo, me ha quedado bastante largo y espero que no aburrido.
Un Saludo y hasta la próxima.


































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